...Y de los elogios de hace 5 años, a los que sigue recibiendo actualmente en España (tomen nota cuatro arribistas de medio pelo existentes en Portugal)

NATURALES
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LISBOA-PONTEVEDRA (NATURALES, Correio da Tauromaquia Ibérica) .-  Más elogios para Rui Bento en los medios de comunicación españoles. Si más arriba publicabamos lo que hace 5 años escribía del gerente de la plaza de Lisboa y apoderado de toreros, el reconocido crítico David Montero, hoy es turno para leer lo que hace solo un día acaba de publicar en Salamanca, en "La Glorieta Digital", Paco Cañamero...Dice así :
Realmente Rui Bento nunca se marchó, aunque el último año prácticamente dedicó la mayor parte de su atención a la gestión de Campo Pequeno, la preciosa plaza de Lisboa, a la que ha devuelto a su máximo esplendor y en la que ha logrado que sea un coso de referencia, tanto para el toreo portugués, como para las primeras figuras españolas, quienes cuando acuden a las corridas de los jueves nunca cicatean elogios para ese hermoso rincón lisboeta y para su gerencia.
Ahora, aunque nunca se marchó, vuelve a la 'guerra' de España para apoderar a Antonio Ferrera, el torero de Badajoz y luchar a su lado para que el espada mantenga el lugar que se ganó con su arrojo, a sangre y fuego. No séra fácil, primero porque aquí nadie regala nada, pero desde luego que para Rui va a ser un importante reválida. La misma que lo debe conducir a ser en los próximos años un taurino de campanillas.
Para ello, Rui, tiene a su favor muchas cosas. La primera es que sabe lo que quiere, que es algo fundamental, después que tiene afición y le gusta lo que hace, sin olvidar que le echa cuantas horas sea necesario a sus labores profesionales. A todo ello se suma su don de gentes y también saber utilizar la mano izquierda cuando sea menester. Tampoco se puede olvidar que, actualmente, goza de mucho crédito como empresario (la labor de Campo Pequeno no ha pasado inadvertida para nadie) y también como apoderado, desde que debutó con Juan Diego y lo sacó del anonimato a las ferias ya quedó etiquetado como un brillante profesional.
Por eso ahora, después de un año alejado del circuito español, el apoderamiento de Ferrera es una reválida en la que cada movimiento que haga lo van a mirar con lupa. Y él sabe que ahí puede estar su trampolín.