António Ribeiro Telles se impuso este domingo en el "Trofeo Branco Nuncio", una especie de galardón oficioso que sirve para designar -sobre la competición en la arena de Alcacer- al mejor de los votados como los tres mejores de la temporada : en este caso competían Antonio Telles, Joao Moura y Luis Rouxinol.
Y no hubo dudas. Antonio Telles volvió a ejercer como lo que es, un maestro de verdad, y se alzó con el "Branco Nuncio" con todo merecimiento.
Es mucho el mérito de Antonio Ribeiro Telles en estas cinco últimas temporadas, donde corría el riesgo de ser arrollado por las nuevas modas del Toreo en Portugal : esas mezclas entre toreo a la portuguesa y rejoneo campero que algunos tanto protagonizan. Pero como si estuviese ajeno a esas nuevas realidades, António siguió camino, el suyo, el que jamás abandonó en sus ya muchos años de torero profesional. Y fiel a ese rumbo, siguió apostando por los caminos de lo clásico, del Toreo ajustado a los cánones de la autenticidad, de la verdad y del sentimiento profundo.
El resultado ha sido el reconocimiento que el maestro Telles ha ido obteniendo de los públicos que, a base de entender lo que ante sus ojos reiteradamente se les ofrecía, se han convencido de que el Toreo de este hombre es un bien a conservar, una especie que no se puede dejar extinguir, una contribución a los más profundos valores de la Tauromaquia portuguesa.
Por lo anterior y por mucho más, este premio "Branco Nuncio" llega en el mejor momento para lo que está haciendo, lo que tan dignamente está defendiendo António Ribeiro Telles. Pero llega, además, tras dos actuaciones excelentes que marcan en todo lo alto un gran fin de temporada : una la ya aquí analizada y elogiada del jueves 1 de octubre en Lisboa. Otra, la de este domingo, 4 de octubre, en Alcácer do Sal. Toreo clásico, puro, enraizado en las más puras esencias de la Tauromaquia Portuguesa. Sabores añejos, momentos de temple y de pasión, de hondura y de excepcional manejo de toro y caballos, de profundísimo conocimiento de los terrenos que uno y otro deben pisar, piedra filosofal sobre la que debe anclarse cualquier faena a diseñar por el torero.
La maestría de António Telles, reconocida, valorada y premiada, es tal vez la mejor noticia en este fin de temporada.- EUGENIO EIROA