VILA FRANCA DE XIRA (NATURALES).- Hay una gran expectación ante la presencia en Vila Franca, el próximo martes (terça-feira) en la tradicional nocturna de la Feria de Outubro, del gran rejoneador español, Leonardo Hernández hijo.
El texto que a continuación reproducimos fue escrito en el año 2008, pero conserva todo su valor porque nos dice bien a las claras quien es el joven rejoneador LEONARDO HERNANDEZ, convertido hoy casi en una figura del Toreo, con letras mayúsculas. De su personalidad habla bien a las claras lo que sobre el escribió el acreditado crítico MANOLO MOLES. Lean con atención esta pieza recogida en un blog de admiradores de Leonardo (para ellos, popularmente "Nonayo"). No tiene desperdicio...
martes 29 de julio de 2008
TRIUNFO DE LAS GANAS

Se va a cumplír un año del percance por el cual Nonayo perdió la visión del ojo derecho; gracias a Dios el lo ha asumido muy bien, lo que para otro habría sido una terrible desgracia, el lo asumió como algo que el destino le tenía para el y hay que olvidar en lo posible. Leonardo con este percance demostró su valentía y el se encargo de dar animo a todo su entorno, más que nada a sus padre, creo que hay demostró de qué madera esta hecho y que todo lo bueno que le venga se lo habrá ganado a pulso. Hoy os quiero poner sobre esta pagina, algo que el periodista Manuel Molés escribió sobre Leonardo por esas fechas del percance .
Nonayo, que Dios te bendiga; un beso, Inés.
LA FUERZA Y CORAJE DE UN GRAN TORERO
A CABALLO: LEONARDO HERNANDEZ HIJO
"Hay algo que me ha emocionado esta última semana cuando a hablé a través de la radio con el joven y excelente torero a caballo Leonardo Hernández hijo. Ya saben la mala leche de aquella banderilla que de momento le ha dejado sin visión ninguna en un ojo a la espera de que haya un milagro, o no, para recuperar la normalidad. Pero este chaval, este crío, este hombre de 19 años te pone la carne de gallina con su fuerza, su coraje, su enorme categoría humana. En lugar de derrumbarse ha "arreglado'' el único ojo que tiene sano y que tenía menos visión que el lesionado, con lentillas y unas gafas especiales y sólo con ese ojo se ha montado a caballo, ha entrenado y, si todo ha ido bien, habrá reaparecido en Ronda. El toreo es así de grande y cura a los hombres heridos pone en pie a los que serían incapaces de levantarse si se dedicaran a otros oficios. El toreo y los toreros también son distintos ante la desgracia porque saben lo que se juegan.
Y ese crío, ese chaval ese hombre de 19 años me cuenta que ha llorado en soledad; pero cuando ve a sus padres, a su cuadrilla, a su gente, tiene narices para hacer de tripas corazón y abrir una sonrisa impensable y decir vamos para allá, que aquí no pasa nada, que esto es el toro y el precio nunca será una Apocalipsis. Gente grande y distinta come este joven torero y su impotente ejemplo que cambia lágrimas por sonrisas; y le pone a la tragedia banderillas de felicidad a dos manos. Las mismas con las que se abraza a los que admiras y si hay que llorar floras por ellos, porque siendo toreros no se permiten esas licencias que nos son tan comunes a la gente corriente". (2007, Manolo Molés, Cadena SER, revista Aplausos)